
El mundo es enorme, ya lo sabemos, lo comprobó Colón y un montón de personas más. A veces el mundo se nos hace chiquitito por la cantidad de coincidencias que llegamos a vivir en un solo día, otras veces el mundo se nos hace problemático por la cantidad de malas noticias que llegamos a recibir en menos de 24 horas, muchas veces el mundo se nos hace bello por la cantidad de amor que recibimos y damos, otras tantas veces el mundo sólo es mundo por la poca importancia que decidimos darle. Sin saberlo, el mundo se torna millones de mundos cada segundo, cada vez que alguien vive una experiencia o decide no vivirla.
Por allí dicen que cada cabeza es un mundo, yo estoy segura de que así es. Las personas tienen el poder de decidir cómo será su mundo, cómo lo vivirán y de qué color lo pintaran.
El mío es fucsia, un día fucsia claro, otro día casi morado. La cosa es que yo manejo mi vida, hago lo que deseo y vivo en el mundo que me gusta. Tú puede hacerlo, debes hacerlo, porque si tu mundo es lo que quieres que sea, tú serás el responsable de tu felicidad y de tus errores sin poder culpar a nadie más, sin poder quejarte, sólo cambiando lo que no te gusta y reciclando lo que vale la pena.
Pinta tu mundo del color que te identifique, y si un día deja de gustarte ese color, cámbialo, esa es la idea.
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