domingo, 9 de enero de 2011

No todo es blanco y negro. También hay fucsias.

O es blanco o es negro, ser o no ser, Ying o Yang, Dios o el Diablo, Maradona o Pelé, derecha o izquierda. Extremismo a la máxima potencia. Ver las cosas de una forma o de otra hace que las personas se sientan seguras siendo concretas, eligiendo un sólo lado y manejando una opinión. Se convencen de que solamente existe un camino o una forma de ver las cosas y de ésta manera no se tambalean en decisiones. Piensan que así pierden menos tiempo eligiendo y actuando. Y tienen razón.


Pero también hay quienes mezclan colores y descubren los más bellos matices. Existen aquellos que unen sentimientos y logran vivir máximas experiencias. Están las personas que eligieron el blanco pero luego se dieron cuenta de que prefieren el negro. Ese momento de transición es a lo que llamamos grises.


Para vivir en armonía, uno debe encontrar el equilibrio de las cosas, de la existencia misma. Y para poder equilibrar hay que vivir en eterna transformación de todo y de uno mismo. Para obtener nuevas experiencias hay que arriesgarse y tomar un camino diferente al anterior. Si estás buscando tu musa y no la encuentras entonces intenta un día escuchar otro tipo de música o leer un blog diferente de los que acostumbras a leer.


Las cosas no son tan sencillas como negro y blanco. Los matices te llevan a complicaciones y éstas a nuevos aprendizajes.