
Estaba en el banco pensando en lo indeseable que me parecen las colas, en lo insoportable que resulta esperar, en lo largo que se me hacia el día, en mi casa, en la sed, en mi cama, en fin, me dedicaba a maldecir todo lo referente al tiempo perdido en el banco (que al final no es tiempo perdido). Y de repente suspire… y volví a respirar, olía al perfume mi abuela paterna, olía a la casa donde me críe, olía a Colinas de Bello Monte, a Caracas, olía a hermosos recuerdos. Y PUFF me sorprendí dejando de maldecir y comenzando a sonreír.
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